Día de la Hispanidad: Cuba y sus intentos de independencia.

Hoy, para celebrar el día de la Hispanidad, la doctora Nidian Ruiz vino, como en años anteriores, a darnos una conferencia sobre la historia de Hispanoamérica, que éste año versó, casi por completo, sobre las guerras de independencia cubanas (aunque al principio también se refirió a la pérdida de las últimas colonias de las Islas Filipinas, dado que pasaron a los EEUU en la misma ocasión).

LAS ÚLTIMAS COLONIAS ESPAÑOLAS

Nidian Ruiz Ramírez

Doctora en Historia de América por la Universidad de la Sorbona- Paris

La pérdida de las últimas colonias españolas más importantes en ultramar, Cuba y Filipinas, fue un desastre que se fraguó desde mediados del siglo XIX. A pesar de que España ya había perdido gran parte de sus colonias continentales de América, estas islas tardaron en independizarse debido al auge azucarero que generaba  una inmensa riqueza para los hacendados y que veían en la independencia un perjuicio para sus privilegios.

A pesar de esto, en Cuba, el inconformismo frente a la política económica de la metrópoli, empezó en el seno de los mismos hacendados de la parte oriental de la isla que se rebelaron (Guerra Grande o de  los diez años: 1868-1878) porque se sentían discriminados frente a sus compañeros de la región occidental que era más desarrollada. También luchaban por la autonomía del país, la falta de libertad de prensa, la prohibición para los criollos de ocupar cargos públicos y  la interdicción de formar partidos políticos. Para calmar los ánimos la Corona Española logró llegar a un acuerdo con los insurgentes (Pacto de Zanjón. 10 de febrero de 1878) reconociéndoles solo algunas de sus reivindicaciones. El incumplimiento de lo prometido, llevó a los cubanos de nuevo a la rebelión (Guerra Chiquita. 1879-1880), pero fracasaron debido a la superioridad del ejército español.

Como la situación de la población autóctona era cada vez más deplorable y las condiciones económicas muy difíciles a causa del proteccionismo de la industria metropolitana, el político republicano, filósofo, poeta, José Martí, creó el Partido Revolucionario Cubano y organizó la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. La rebelión se generalizó y el gobierno español decidió enviar al general Valeriano Weyler que desencadenó una guerra atroz. La dureza y crueldad de Weyler, generó el repudio y la indignación internacional. A pesar del buen conocimiento y táctica militares por parte del ejército español, los rebeldes lograron resistir gracias a una eficiente guerra de guerrillas y al apoyo logístico de Estados Unidos.

 Ante la presión estadounidense, que le exigía a España reformas para alcanzar la paz, la Corona le dio la autonomía a Cuba e inició un proceso de reformas. No obstante, la inestabilidad política continuó y Estados Unidos aprovechó para enviar al puerto de la Habana el acorazado Maine.  El 15 de febrero de 1898 una inexplicable explosión destruyó completamente el barco y mató a toda la tripulación.  Estados Unidos acusó a los españoles de la explosión y le sirvió de pretexto para declararle la guerra a España. El Tratado de París de 1898 selló la paz entre las dos naciones y por veinte millones de dólares, España renunció a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Así comenzaría la hegemonía económica y política estadounidense en el continente americano.

Los alumnos realizaron como ejercicio de clase un comentario acerca del tema tratado, seleccionado de entre los mejores de los alumnos:

Alumno: Mohamed Slimani, alumno de 2º Bachillerato

Nidian Ruiz empezó enseñándonos fotos de las realidades más representativas de cada uno de éstas dos antiguas colonias españolas. Luego se dedicó a hablarnos de los factores que motivaron la insurrección cubana, de los cuales los principales fueron: el expansionismo de las grandes potencias (a raíz del cual América decidió adoptar la política de Monroe: «América para los americanos») que hizo que los EEUU empezaran a codiciar las últimas colonias españolas en América; la influencia de las revoluciones francesa y americana; el nacimiento de un fuerte sentimiento nacionalista y, sobre todo, las limitaciones puestas por la Corona a la burguesía criolla, que conllevan la imposibilidad de ocupar cargos públicos (en esta burguesía se encuentran los intelectuales que constituirán el motor ideológico de éste movimiento). A ésto habrá que añadirle un fuerte descontento causado por unas incesantes subidas de impuestos, el control de la economía por parte de España, un gran abismo entre clases sociales y la ausencia total de libertad de prensa. Y por si ésto aún fuera poco, se les negó a los cubanos cualquier representación en las Cortes, dado que seguían practicando la esclavitud, cuyos precios aumentaron cuando Inglaterra empezó a interceptar barcos de esclavos que llegaban desde África. Y así es cómo, en 1868, empieza la «Guerra Grande», llamada así por su duración (10 años). Esta guerra, a pesar de ser un fracaso para el ejército rebelde, será la ocasión en la que harán su aparición importantes líderes independentistas. En 1878, se dará fin a la guerra con el «Pacto de Zanjón», en el cual las concesiones de la Corona (libertad de prensa y derecho a reunirse en presencia de un jefe militar) serán mínimas en comparación a lo que se pedía (abolición de la esclavitud y reconocimiento del Gobierno Español sobre la isla), y en el cual quedará sin solucionar el problema más importante: la desigualdad entre la parte occidental de la isla (fértil y productora de altos beneficios) y la oriental (mucho menos fértil y ahogada por las subidas de impuestos que la gente no llegaba a poder pagar). Además España no cumplirá con su parte del pacto, cosa que desencadenará la «Guerra Chiquita» en 1879, que sólo durará un año y que concluirá xon una segunda derrota de los mambises (rebeldes cubano). Por entonces, ya empieza a gestarse la idea de aliarse junto con EEUU, país en el que, de hecho, está refugiado el principal líder revolucionario, José Martí. Durante este período, EEUU propuso varias veces comprar Cuba a España (llegando a ofrecer por ella la suma de 300 millones de dólares) y, ante las negativas recibidas, ya había amenazado con declarar la guerra.

 Y, en este contexto, en 1895, es cuando empieza la tercera y última guerra de independencia cubana. La estrategia de los mambises consistirá ésta vez en una guerra de guerrillas que, evitando el combate abierto, les permitirá afrontar un ejército superior tanto en armamento cómo en soldados; todo ello junto con la táctica de la «tierra quemada». En cambio, el general Valeriano Weyler, al mando del ejército español, compartimentará la isla en tres secciones con la ayuda de «trochas» para facilitar el aplastamiento de las revueltas. Esta táctica, que incluía la concentración de la población civil en determinados puntos, junto con las consecuencias de la táctica de tierra quemada de los rebeldes, causaron grandes estragos en la población civil, especialmente en los niños,, que sufrieron el hambre y las epidemias. El ejército español parece ser el que ganará la guerra . Pero, en agosto de 1897 Cánovas es asesinado por un anarquista italiano, Michele Angliolillo, por motivos de venganza. Entonces, fue sustituido por Sagasta, que intentó resolver el conflicto cediendo autonomía a Cuba. Pero, en 1898, usando el hundimiento del acorazado Maine en el puerto de la Habana, EEUU acaba interviniendo en la guerra. Y ésta vez es el ejército español el que está en clara posición de inferioridad y, ese mismo año, pierde la guerra.

 Este fracaso, más conocido cómo «Desastre del 98», conllevará la pérdida de las últimas colonias en ultramar de España. Pero hay que ver el otro lado de la moneda: el repatriamiento de los capitales españoles de las colonias permitirá una evolución muy favorable de la economía española y la creación de bancos, aunque seguirá siendo una economía basada en la exportación de materias primas. También, culturalmente, asistiremos al surgimiento de la generación del 98 que, a raíz de ésto, tendrá una visión del mundo mucho más pesimista.

 En conclusión, fue una charla amena, aunque la ponente se presentó con un contenido quizá demasiado denso para el tiempo que le estaba asignado, como lo denota el hecho de que inicialmente tenía que hablar tanto de Cuba cómo de Filipinas. De todas formas lo hizo bastante bien. La idea de realizar una actividad interactiva al interrogar al público para asegurarse de que siguiera hubiera sido buena en un público más atento, pero nos hizo perder un poco de tiempo.