1º PREMIO DE NARRATIVA 2012-2013

El paso de un sueño a la realidad

Lo conseguí, bueno, con una bala en la cabeza y en el cuello, pero he conseguido también que el mundo entero se dé cuenta un poco de la situación en la que vivimos aquí.

Me llamo Malala Yousoufzai. Vivo en Mingor, en el valle del Swat en Pakistán. La región esta controlada por los Talibanes. Ellos creen que el hecho de tener largas barbas negras, morteros peligrosos y ser fanáticos religiosos los convierte en guerreros. Caso extremo, hoy dia este grupo se preocupa mas de las niñas y de lo que hacen que de los tanques estadounidenses. ¿Y por qué me diréis? Pues simplemente porque no nos dan miedo. Han enviado varias cartas de amenaza a casa, pero yo no bajé los brazos. Pretenden ser musulmanes. No entiendo por qué dicen eso, mi padre siempre me ha enseñado a ser una buena musulmana, y que el Islam es una religión de paz y de perdón. Pero en este país, la pobreza intelectual hizo que los padres crean en las niñas como cumplidoras de las funciones reproductoras y de los trabajos domésticos, y que eso era mas importante que ir a estudiar y se formarse intelectualmente. Nuestro país se ha convertido en un territorio al frente de la lucha entre la modernidad y las prácticas antiguas e intolerantes de hace mucho tiempo.

Si quieren saber el origen de este conflicto, esta crueldad viene del país vecino. En Afganistán cuando estaban en el poder, se prohibió la escolarización y el trabajo de las mujeres, y se quedaron en casa como muebles para realizar toda la tarea sin salir de allí. Han matado a enseñantes e intimidado a los que les plantaban cara.

Pero ahora os voy a contar mi historia, por la cual hoy estoy aquí, en Inglaterra.

Ese día fue terrible. Volvía del colegio después de que el autobús escolar nos depositara a unos 2 kilómetros de casa. Iba con Amal, mi vecina. Su nombre significa esperanza, la que yo tenia en que un día pudiéramos ir a la escuela sin que nadie nos amenazan. Le hablaba de Benazir Bhutto, no sé si la conoceréis,y que fue la primera mujer elegida mayoritariamente para el cargo de primer ministro en un país musulmán. Para mi simboliza el éxito. En mis sueños aparecían helicópteros y armas, tenia miedo. Pero claro, el riesgo era grande y si no actuaba terminaríamos como esclavas, sin hacer nada.

La verdad es que ya no me acuerdo muy bien de lo que paso. Vi a un hombre barbudo salir de un coche, y después, nada mas.

Lo que no olvidaré es el dolor al despertarme en el hospital. Lo primero que pensé es en mi familia. Tenia miedo de que les hubiera pasado algo.

Gracias a Dios estaban conmigo, y cuando vi a mi padre mi corazón se lleno de felicidad. Cuando encendieron la televisión en el hospital, estaba apareciendo en casi todos los canales de información del mundo. ¡No podía creerlo, ya he conseguido mi primer objetivo! ¡Que toda la gente del mundo se dé cuenta de la situación en la que vivimos no solo en Pakistán, sino también en el resto de los países en los que las niñas no tienen acceso a la educación!

Estaba muy contenta, y me estaba recuperando poco a poco. Y esto gracias a Dios y a todas las niñas y personas que rezan por mi. A cada momento rezo por ellas, para que no les ocurra lo mismo que me paso a mi, y que Dios les acompañe en todo momento para que un día, tengan el derecho a la educación.

Yo pienso que la educación es un derecho, y no una batalla.

En un momento determinado, entraron un hombre de aspecto muy familiar y su mujer, blanca de piel. Efectivamente, el hombre se llamaba Kamran Khan, un Pakistaní y su mujer, Nicole Hauer. Me hablaban en inglés, la lengua del futuro como decía mi padre. ¡Tengo un padre extraordinario! Un día, cuando se fue de viaje a Islamabad, la capital, me trajo dos libros, uno en inglés y otro en español. El libro en inglés se llamaba “Las Maravillas del Mundo” , donde había fotos de lugares de los cuatro puntos del planeta. La fotografía que mas me impresiono fue una en la cual aparecían unos niños que salían del colegio, risueños y con sus familias.

Kamran me contó que vivía en Pakistán, y que tuvo que ir a Estados Unidos por las amenazas que recibía. Su hermana murió, ella también, por haber querido ir a la universidad.

Estaba muy emocionado cuando me hablaba. Ahora me doy cuenta de la suerte que he tenido, tengo una segunda vida gracias a Dios. En seguida Nicole, su mujer, me explico que quería hablarme porque tenia un proyecto, crear una asociación para ayudar a todas las niñas a tener acceso a la educación. Quería crear la “Fundación Malala para la educación de las niñas en el mundo” ¡Mi segundo objetivo se estaba realizando! ¡Ya vuelve la esperanza en que un día, todas las niñas del mundo puedan tener una educación e ir a la escuela!

Finalmente, lo que quiero decir es que nunca bajemos los brazos, que nos demos por vencidas, constituye un riesgo muy grande pero si no lo hacemos podemos ser esclavas en nuestras casas.

-Malala Yousafzai

Anuncios